902 107 560Sesión nueva y contenido también nuevo. Un contenido que estoy seguro que nos preocupa mucho a la inmensa mayoría de los porteros y de los entrenadores, como lo es el elemento de técnica defensiva específica de despeje, en este caso, específicamente de puños, algo muy identificable con la acción de los porteros. Hablamos de un recurso muy utilizado a la hora de deshacer situaciones comprometidas en balones aéreos. Todos conocemos entrenadores y compañeros jugadores de campo que en la charla previa dice algo acerca de los balones parados y saca el tema de los puños para el portero... está claro que no pasa nada, pero creo que debo de decir que, bajo mi punto de vista, esta acción es un recursos que ha de saber cuándo y dónde utilizarlo, ya que la primera opción ha de ser siempre blocar el balón, especialmente en el juego aéreo, ya que con la ventaja de las manos, ningún rival puede llegar igual de alto que el portero.
Sin más justificación que la necesidad de tener un amplio espectro de gestos técnicos defensivos ante la gran variedad de acciones que ha de realizar un portero de fútbol, presento esta sencillísima sesión de despeje con los puños, una sesión donde la lectura de trayectorias, velocidades, espacios y demás se reduce a la más básica exigencia, medir sólo en un plano, de forma autorregulada para empezar, etc. Tareas muy muy elementales, pero también muy efectivas en jóvenes porteros y para adultos con problemas en el segmento no hábil o a inicios de temporada. Como las introducciones no es lo que nos ocupa, vamos con la sesión, espero aportar cosas nuevas, ideas para que podáis construir un trabajo más interesante a posteriori para vuestros porteros o vosotros mismos.
Contexto: un portero actúa, y el entrenador y un compañero envían balones. El portero que trabaja se sitúa de pie en un espacio libre de obstáculos, enfrente, el entrenador, a unos 3-4 m. y a la misma distancia pero a la espalda del portero, el otro compañero, ambos con un balón en la mano.
Desarrollo: el entrenador envía el balón tenso a la cara del portero, que devuelve mediante un único contacto con un puño, para a continuación flexionar el tronco y devolver el balón que el envía el compañero desde atrás, que vendrá raso y por la zona exterior de un pie, el mismo del lado del puño con el que se ha golpeado, pero se devuelve con una sola mano, la opuesta al puño de golpeo. Se realiza de modo continuo, realizando acción de puño, acción de flexión-rotación hasta completar 10 de cada una, dos series, una por cada lado.
Observaciones: los lanzadores realizarán un lanzamiento tenso y coordinado a la velocidad de la acción del portero que trabaja. Se pretende únicamente mover el tronco, hombros, etc. no se realizan golpeos fuertes, sino lanzamientos con la mano buscando precisión.

Contexto: un espacio libre de obstáculos, el portero con un balón en la mano y enfrente, a unos 3m., el entrenador con otro balón.
Desarrollo: el portero ha de mantener un balón botando con una mano tratando de no moverse del sitio, y el entrenador enviará su balón cuando él decida, para que el portero, con la mano libre, se lo devuelva con un contacto con el puño. Cada portero hace una serie con cada mano de bote y golpeo, realizando unos 8 ó 10 golpeos.
Observaciones: tarea de coordinación con solicitud especial de la visión periférica y la disociación de segmentos, ya que uno de ellos hace una tarea cíclica autorregulada, y el otro segmento, brazo en este caso, una tarea acíclica de regulación externa, lo que complica la tarea. El portero ha de observar el balón que bota sin centrar la atención en él, la información propioceptiva del brazo, hombro, mano, etc. ha de ser suficiente para ajustar el bote y poder atender al balón que envía el entrenador. Un entrenador, por otro lado, que no ha de realizar los envíos a un ritmo constante, tendrá que enviar los balones con mayor o menor frecuencia para romper un posible ritmo estable que facilite la tarea. Lo interesante es que el portero mantenga la verticalidad del balón que bota a pesar de mover el otro brazo en un balón horizontal.

Contexto: un portero trabaja en un espacio sin obstáculos, donde colocaremos un cuadro de setas de unos 4 m. de lado, y en uno de esos lados colocamos cuatro setas más. El portero, con un balón en la mano, parte de uno de los vértices del cuadro dejando el lado con setas a su espalda. El entrenador enfrente del portero.
Desarrollo: el portero realiza un saque con la mano hacia el entrenador, éste se lo devuelve con envío aéreo para devolver con un pie y un segundo envío para blocar a la cara, se desplaza hacia atrás en busca del vértice del cuadro de su espalda, lo rodea y realiza un skipping desplazándose lateral entre las 4 setas señaladas, llega al final del lado, y rodea el vértice saliendo de frente hacia la última seta, donde da el balón al entrenador que le devuelve para golpear con el otro pie como en la primera seta, y una segunda acción de blocaje en caída frontal. Se trabaja en rueda, realizando cada portero 5 acciones para cada lado.
Observaciones: los desplazamientos se realizan a una intensidad media, y los golpeos y envíos serán controlados buscando el éxito de la intervención para cumplir el objetivo del calentamiento y que no se rompa la continuidad, tratando que el portero no tenga que esperar demasiado, sabiendo que él lleva el balón.

Contexto: un espacio libre de obstáculos donde trabajará un portero con la ayuda del entrenador y de un compañero, el portero se coloca sentado y el entrenador y el compañero a unos 3-4 m., formando entre los tres un triángulo equilátero.
Desarrollo: el portero recibe envíos tensos controlados a la altura de la frente, habiendo de controlar el balón mediante un contacto con los dos puños, enviando el balón vertical, y un segundo contacto para dárselo al compañero, que lo recibe, y repiten la acción. Cada portero realiza 2 series de 12 controles y 12 pases.
Observaciones: es un trabajo de iniciación en el calentamiento muy sencillo que responde a tres ideas fundamentales en el despeje de puños. La primera es el hecho de enviar el balón a la altura de la frente, y es que un despeje de puños no se debe de utilizar en un plano horizontal inferior a los hombros, salvo contadísimas excepciones de recurso. En segundo lugar, utilizamos esta tarea con el portero sentado para eliminar la acción del tren inferior y el portero interiorice la acción específica de los puños, muñecas, codos y hombros, y adquiera un control cinestésico específico de este gesto, no hay que darle muy fuerte, hay que controlar los grados de flexión de las diferentes articulaciones para optimizar esta acción técnica tan propia del portero. Y en tercer y último lugar, la colocación propia de los puños en el despeje y los ángulos de golpeo en función de las intenciones, ya que el control previo es muy interesante en épocas de iniciación.
Los puños, habiendo muchas informaciones al efecto en la bibliografía, ya que el despeje de puños es muy recurrente cuando hablamos de técnica defensiva del portero, han de colocarse de una forma u otra respondiendo a dos cuestiones, una de seguridad propia, para proteger las articulaciones y las estructuras expuestas al contacto, y otra de de seguridad en el juego, con el objetivo de eliminar el peligro de la acción ofensiva rival. De todo modos, para el portero, el despeje de puños, ha de ser como un taconazo para un jugador, una acción de recurso, ya que hay acciones más recomendables. Un jugador da un taconazo cuando no pueda utilizar el interior o el empeine, que son superficies de mayor seguridad, pues el portero ha de recurrir a los puños cuando no puede blocar, que es la acción de mayor seguridad, ya que implicando recuperación de balón, mayor seguridad que esta, no conozco. Debemos de eliminar los despejes de puños sistemáticos en balones aéreos porque el portero no tiene seguridad a la hora de blocar, y se recurre al despeje para no complicarse la vida. Especialmente en etapas de iniciación, hemos de ser muy exigentes en este aspecto, de hecho, para el joven portero es más sencillo motriz y coordinativamente hablando, la acción de blocaje que la de despeje. Que el balón se le caiga no es un problema, eso se entrena, y con el desarrollo corporal, las sesiones de trabajo, y la confianza que se va desarrollando, eso se arregla, no debemos de penalizar al portero, e invitarle a que despeje de puños porque sí. Es un arma de doble filo, tenemos que tratarlo como el cuidado adecuado para no influir en la formación del joven portero o en la confianza del más experimentado.

Contexto: espacio libre de obstáculos donde trabajará un portero con la ayuda del entrenador, el portero se coloca en genuflexión, esto es, el apoyo de una rodilla y el otro pie, con la rodilla flexionada, y el entrenador a unos 4-5 m.
Desarrollo: el portero recibe por parte del entrenador un envío a la altura de la frente, el portero ha de elevar el balón con un control de puños con componente vertical, control que le ha de permitir al portero levantarse, y realizar un segundo golpeo con los puños con un pequeño desplazamiento hacia delante para devolvérsela al entrenador sin que éste haya de moverse de su situación, pudiendo, y casi debiendo, moverse tras el control. Cada portero realiza 2 series de 10 acciones, 5 en cada serie con una pierna en una posición y 5 en la otra.
Observaciones: tarea que mantiene la progresión para terminar el calentamiento, habiendo de controlar el balón con un objetivo más complicado que anteriormente, tratando de elevar el balón con el objetivo de un segundo contacto más complejo que antes. El portero tiene un mayor componente físico, ha de levantarse, coordinar el control con su acción de incorporación y realizar el envío correctamente hacia el entrenador con un desplazamiento previo. En todo caso, las acciones han de realizarse por encima de la línea de hombros y tratar el balón coordinadamente para completar las acciones citadas. El portero ha de controlar el balón lanzándolo hacia arriba y adelante, no pudiendo salir hacia atrás tras levantarse para el pase. El portero, en principio, ha de realizar el pase en apoyo, pero en la segunda serie, si se realiza con corrección en apoyo con un paso final, podríamos dejar al portero intentar completar la acción de pase al entrenador en fase aérea.

Contexto: un espacio libre de obstáculos, donde colocaremos una mini cancha de voleibol, cada campo medirá 2 m de fondo y 5 m de ancho, teniendo la red 1 m. de alto. En cada campo 3 porteros sentados.
Desarrollo: se disputará un partido de voleibol con los puños, cada portero ha de dar dos toques obligatorios, control previo, y en cada jugada han de tocar el balón dos porteros mínimo por equipo, no pudiendo repetir el mismo portero tras enviar el balón a otro compañero. Se suma punto si el balón toca el suelo rival. El saque se realiza lanzando el balón a dos manos. Dejaremos el partido un tiempo prudencial en función del éxito, la actitud de los porteros, el dominio de la técnica, etc.
Observaciones: tarea jugada muy recurrente en el trabajo de puños que nos permite seguir tomando contacto con la acción técnica que nos ocupa, poniendo las limitaciones reglamentarias adecuadas para que se dé lo que nosotros pretendemos, si queremos que aparezca un control con componente vertical, colocaremos a los porteros de una forma u otra, si no queremos control, pues lo eliminamos, pero perderemos continuidad; que queremos que se desplacen, de pie y campo más largo o más ancho, etc. En este caso, colocamos un campo muy corto y ancho, para que participen todos y aseguren continuidad en la acción, ya que no nos interesa que se desplacen y menos hacia atrás, sólo queremos muchos contactos y controlados, por ello, campos pequeños, juntos, y sentados, sin desplazamiento previo, que el balón venga relativamente alto y despacio para enlazar contactos con el puño.
Esta misma tarea se puede realizar de modo cooperativo y competitivo a la vez, colocando los porteros por parejas, igualmente con una red de por medio, y tratando de mantener el balón el mayor tiempo posible en movimiento sin que toque el suelo, compitiendo con otras parejas. Cuando gane una pareja, se cambian los miembros de las mismas, y se repite. Si a una pareja se le cae el balón, ya no gana, evidentemente, pero siguen jugando, no se paran, que no podemos tenerlos parados y perder el tiempo en una sesión de entrenamiento o formación.

Contexto: espacio libre de obstáculos donde el portero se coloca de rodillas con un balón cogido con ambas manos a la altura del pecho. A unos 6-8 m. un compañero o el entrenador, dentro de un cuado de setas de 1 m. de lado.
Desarrollo: el portero bota el balón delante de él, para a continuación, mientras está subiendo tras el bote, golpear el balón con los dos puños por encima del plano horizontal de los hombros, habiendo de dirigir el balón al compañero que está en el cuadro de setas, que ha de recoger el balón sin moverse de dentro del cuadro, por supuesto, sin bote previo. Cada portero hace dos series de 10 repeticiones cada una.
Observaciones: ahora que ya estamos en parte principal, hablaremos de la colocación de los puños y la acción de hombros, codos y muñecas. Además de cuándo y dónde hemos de golpear al balón, siempre hablando, ni qué decir tiene, bajo mi punto de vista. En un principio, los puños se colocan juntando los nudillos de las articulaciones entre las falanges proximales y mediales y el talón de la mano. Hay portero que colocan los puños juntando las primeras falanges y los pulgares. La recomendación que se hace en la literatura actual, y que permite abarcar mayor superficie de contacto, y por tanto mayor seguridad, es la primera opción, como si juntas las palmas y cerraras los puños a continuación. Es importante, igualmente, proteger los pulgares, no dejándolos expuestos a un contacto con el balón que los pueda llevar hacia atrás, una opción es flexionarlos y pegarlos sin que sobresalgan a los dedos índices. Los puños han de estar en línea con la muñeca, no se recomienda impactar con el balón con las muñecas flexionadas o extendidas, ya que a nivel óseo y articular la muñeca así es más estable, más rígida, soporta mejor una acción de compresión como lo es un contacto con un objeto como un balón de fútbol. Los codos tienden a cerrarse, a juntarse en la medida de lo posible, y los hombros en flexión de acuerdo a la altura del balón, que, como ha quedado dicho, debería de ser por encima de la línea de hombros. La acción de contacto con el balón, se realiza con una extensión de codo en los grados finales, no hace falta flexionar los codos mucho, si somos capaces de hacer coincidir la extensión de los grados finales del codo con el contacto del balón, éste saldrá con una potencia suficiente para alejarlo de la zona de peligro. Si pretendemos mandarlo lejos con un puñetazo muy fuerte, exagerando el movimiento podemos quedarnos con el molde… Mejor de modo coordinado y suave, impactar con el balón en esos grados finales de la extensión de codo. Ni qué decir tiene, que el balón ha de estar siempre a la vista, el portero ha de estar viendo el balón en todo momento, en toda su trayectoria de aproximación y en el momento del impacto. Por otro lado, sabiendo que el balón es un objeto esférico, la superficie de contacto a la hora de desplazarlo es importante, por lo que hemos de tratar de golpear en el centro del balón de modo uniforme, con toda la superficie de las falanges proximales y los nudillos. Si le damos ligeramente antes o más tarde, lo cual es muy fácil que pase, el balón saldrá en una dirección no deseada, pudiendo tener problemas en la segunda jugada. Insisto que lo más importante, es buscar el balón de modo coordinado y asegurando el impacto, no tratar de dar el puñetazo más fuerte de la historia.
Si hablamos de cuándo golpear el balón… pues lo antes posible, sin dar margen de actuación a los rivales, y si podemos, cuando el balón esté en fase de ascenso o tenso, si lo cogemos bajando tendremos algún problema más, ya que el componente vertical hacia arriba depende sólo de la acción de nuestro golpeo, mientras que si lo cogemos subiendo, aprovecharemos ese componente vertical que trae el balón para desplazarlo de modo más eficiente para evitar el peligro. Lo más complicado es tratar de golpear al balón en fase descendente y tratar de redireccionarlo, el portero, en medida de lo posible, ha de dirigir el balón a zonas de peligro reducido, siendo éstas, zonas alejadas donde no haya presencia de rivales, por lo tanto, mandar el balón al mismo sitio de donde viene puede verse como un error, ya que en el centro de juego, zona de balón, de donde viene el golpeo aéreo al área, seguro que hay cierta densidad de jugadores, tanto rivales como compañeros, por lo que posiblemente sea más recomendable enviar el balón a zonas menos pobladas, si bien es cierto que redireccionar el despeje es complicado, la mejor opción para el portero es golpearlo de frente a su desplazamiento, por supuesto, pero unos pocos grados en la dirección del despeje para el portero, son muchos grados para el que ha centrado, por lo que posiblemente el balón no vaya a esa zona. El despeje de puños, tiene, como todo en fútbol, un componente táctico, el cual responde a este principio de seguridad de enviar el balón a zonas lejanas sin presencia de rivales, por ello ha de responder, insisto, a esta idea básica.
En esta tarea en concreto, iniciamos el contacto con el despeje de puños de forma muy facilitada para el portero, ya que, el balón parte de sus manos, él tiene el control sobre la tarea, y ha de impactar sobre el balón cuando éste se mueve en un solo plano, y en el eje vertical, muy sencillo para poder tener éxito en la tarea. El portero impactará con el balón mientras sube y cuando éste haya superado la línea de hombros, saliendo el balón hacia el entrenador o el compañero que ha de recogerlo en fase ascendente y con un importante componente horizontal. El portero sólo tiene la acción del tren superior para hacer llegar el balón, al colocarlo arrodillado, de modo que tiene que vivenciar las acciones de hombros, codos, muñecas y puños como inicio del entrenamiento de este contenido, para a continuación seguir con la progresión, introducir el tren inferior, pequeños desplazamientos, etc. Como siempre, vamos del final hacia el principio en los aprendizajes de estas técnicas.

Contexto: espacio libre de obstáculos donde el portero se coloca de pie con un balón cogido con ambas manos a la altura del pecho. A unos 6-8 m. un compañero o el entrenador, dentro de un cuado de setas de 1 m. de lado.
Desarrollo: el portero bota el balón delante de él, para a continuación, mientras está subiendo tras el bote, golpear el balón con los dos puños por encima del plano horizontal de los hombros coordinadamente con un paso adelante, habiendo de dirigir el balón al compañero que está en el cuadro de setas, que ha de recoger el balón sin moverse de dentro del cuadro, por supuesto, sin bote previo. Cada portero hace dos series de 10 repeticiones cada una, cada una de ellas, dando el paso con una pierna.
Observaciones: la técnica es la explicada anteriormente, pero además, el portero cuento con la ayuda de un paso para golpear el balón con más potencia, ya que a la acción de las articulaciones implicadas, sumamos el desplazamiento de la masa del cuerpo hacia delante, lo que al impactar sobre el balón, suma intensidad a la acción. Se ha de realizar coordinadamente, ahora tenemos que sumar las acciones del tren superior, con un paso, lo que exige mayor trabajo perceptivo-motriz para el portero, tenemos que finalizar el paso en el momento del impacto con el balón. La idea, ya la he comentado, el hecho de desplazar la masa del cuerpo hacia delante mediante un paso, crea un momento de inercia que se ve finalizado en el extremo distal de la extremidad superior del portero, impactando con el balón en el momento oportuno para que salga con la potencia necesaria sin hacer una fuerza descomunal. Si tenemos la cadena cinética bien definida y trabajada, el balón tras el impacto saldrá dirigido a una zona, desde luego, no muy cercana.
Desde el punto de vista simplemente perceptivo, al hablar de trayectorias y demás, esta tarea sigue siendo relativamente sencilla, autorregulada y el balón únicamente con componente vertical, lo que facilita la tarea para el portero. Sólo hay que medir en un plano, y el portero inicia con el balón parado en sus manos, fácil para tener éxito.

Contexto: espacio libre de obstáculos donde el portero se coloca de pie , a unos 2-3 m. el entrenador con un balón en la mano, y a 6-8 m. un compañero dentro de un cuado de setas de 1 m. de lado.
Desarrollo: el entrenador envía el balón desde su cintura a dos manos dirigiendo el envío, tenso, justo por encima de la frente del portero, el cual, mientras el balón se acerca ha de golpear con los dos puños por encima del plano horizontal de los hombros coordinadamente con un paso adelante, habiendo de dirigir el balón al compañero que está en el cuadro de setas, superando la posición del entrenador, que ha de recoger el balón sin moverse de dentro del cuadro, por supuesto, sin bote previo. Cada portero hace dos series de 10 repeticiones cada una, cada una de ellas, dando el paso con una pierna.
Observaciones: un paso más en la progresión de las tareas para el entrenamiento del despeje de puños, ahora introducimos dos aspectos que suman complejidad al ejercicio: regulación externa y componente horizontal en el envío del balón. Ahora es el entrenador quien envía el balón, por que lo que el portero ha de leer la trayectoria del balón, que aunque venga pensado para el despeje y sea un envío facilitado para ello, hay que medir y ajustar, aunque sea mínimamente, la acción al balón. En este caso el balón, además, se acerca desde una posición frontal, lo cual siendo aún muy sencillo, ya hace que el móvil se mueva en dos planos, si bien, intentamos que el componente horizontal predomine, que el balón llegue al portero en fase ascendente, por lo que sólo hablaremos de componente horizontal principalmente, un componente más difícil de medir para el cerebro humano, aunque siendo frontal, y sabiendo que el balón se dirige perpendicular a la línea de hombros, es relativamente seguro el éxito en la tarea y en la progresión del aprendizaje/entrenamiento.

Contexto: espacio libre de obstáculos donde el portero se coloca de pie , a un lado de éste y a unos 4 m. el entrenador con un balón en la mano, y enfrente del portero a 6-8 m. un compañero dentro de un cuado de setas de 1 m. de lado.
Desarrollo: el entrenador envía el balón desde su cintura a dos manos dirigiendo el envío, tenso, a una zona que le señalará el portero, siendo ésta la zona que ocupa la mano del lado opuesto a donde está el entrenador, con el hombro flexionado y el codo extendido, estando la mano apuntando ligeramente hacia arriba, y con una pierna adelantada. El balón se dirige a esa zona tenso, y el portero ha de golpearlo con los dos puños por encima del plano horizontal de los hombros coordinadamente con un paso adelante, habiendo de dirigir el balón al compañero que está en el cuadro de setas, superando la posición del entrenador, que ha de recoger el balón sin moverse de dentro del cuadro, por supuesto, sin bote previo. Cada portero hace dos series de 10 repeticiones cada una, cada una de ellas, dando el paso con una pierna.
Observaciones: siguiendo con la progresión de las tareas para el entrenamiento del despeje de puños, ahora introducimos un aspecto más que siguen incrementando la dificultad del contenido: la trayectoria lateral con respecto a la posición del portero, guardando además, el componente horizontal y la regulación externa. El entrenador sigue enviando el balón, por que lo que el portero ha de leer la trayectoria del balón, que aún siendo enviado para facilitar el despeje, hay que medir y ajustar, aunque sea mínimamente, la acción al balón. En este caso el balón, además, se acerca desde una posición lateral, lo cual es más complejo que un balón frontal, ya hace que el móvil se mueve en dos planos, y no viene hacia el plano frontal del portero, sino que pasa por un plano anteroposterior, y dar al balón que pasa por delante viniendo de lado es más difícil, antes, el balón viene hacia nosotros, y si no le damos de puños, casi nos tropieza, podemos decir, en la cara, pero ahora… se pasa de largo teniendo que ajustar un golpeo en un plano a un móvil que se mueve en otro. Si bien intentamos que el componente horizontal predomine, que el balón llegue al portero en fase ascendente, sólo hablaremos de componente horizontal principalmente, un componente más difícil de medir para el cerebro humano, y en mayor medida siendo lateral, y sabiendo que el balón se dirige paralelo a la línea de hombros, es más complicado impactar sobre él. Tenemos que entender que el balón se mueve en una trayectoria y tenemos que desplazarlo en otra diferente, anteriormente en un balón frontal, se golpeaba casi sin cambiar la dirección, sólo el sentido, pero ahora hemos de cambiar ambas en mayor medida, por lo que la complejidad de la tarea, como vemos, sigue sumando aspectos que dificultan su realización.

Contexto: espacio libre de obstáculos donde el portero se coloca de pie , a unos 5 m. el entrenador con un balón en la mano, y a 10 m. un compañero dentro de un cuado de setas de 1 m. de lado.
Desarrollo: el entrenador envía el balón desde su cintura a dos manos dirigiendo el envío, tenso, a una zona que señala el portero que será la que ocupa una mano estando el brazo vertical, así mientras el balón se acerca ha de golpear con los dos puños por encima del plano horizontal de los hombros coordinadamente con un paso adelante en salto y cayendo a dos apoyos, habiendo de dirigir el balón al compañero que está en el cuadro de setas, superando la posición del entrenador, que ha de recoger el balón sin moverse de dentro del cuadro, por supuesto, sin bote previo. Cada portero hace dos series de 10 repeticiones cada una, cada una de ellas, dando el paso con una pierna.
Observaciones: la dificultad de esta tarea, para no reincidir en los mismos aspectos preceptivo-motrices, viene dada por la inclusión de un salto previo a la acción y realizando el impacto en la fase aérea de ese salto. El portero da un salto frontal con un apoyo para buscar el balón en el despeje y caer a dos pies coordinadamente, por lo que podemos entender que a nivel coordinativo exige más que realizarlo en apoyo, que ahora tenemos que jugar con un balón en movimiento (sencillo, frontal que se acerca) y un portero en movimiento y fase aérea, complejidad elevada como digo. Ahora, el portero tiene que desplazarse ligeramente para saltar hacia un balón que, de no saltar, no podría llegar a contactar con él. Supongo que no es complicado entender el grado de dificultad que supone añadir un salto en esta tarea, pero es que realmente, ya en el final de la sesión, hemos de introducir una tarea de este tipo, ya que en situación real, un despeje de puños se suele hacer en salto, por lo que es el final de la progresión tan simple que hemos presentado, sabiendo, que esta tarea, sigue siendo muy sencilla, sin toma de decisión, sin oposición, sin segunda acción, etc. Simplemente exigimos una buena realización técnica, que al fin y al cabo esta sesión es de técnica da base, por lo que no hemos de complicar mucho más que lo presentado un contenido como este a la hora de empezar a trabajarlo.

Contexto: un portero de rodillas en un espacio libre de obstáculos, y a 6 m. una miniportería de 3 x 2, pudiendo adaptar una de fútbol-7 colocando dos cintas colgadas del larguero, dos picas, o utilizar una portería de fútbol sala. En esa portería, un portero. El entrenador se coloca donde le indique el portero de rodillas con un balón en la mano.
Desarrollo: el portero, después de indicar dónde se coloca el entrenador, recibe un pase ascendente que pase ligeramente por encima de la cabeza, para realizar una acción de despeje de puños con la intención de hacer gol al compañero en la portería de 3 x 2. Cada portero realiza 8 golpeos a gol con los puños a compañeros diferentes, que en función del número, se irán cambiando. El gol es válido si el balón no bota antes de la línea de gol, y gana el portero que más goles consiga.
Observaciones: el portero puede dejarse caer ventralmente, y pedir el entrenador que varíe la trayectoria del envío, pero siempre golpeando a dos puños. Tarea competitiva con un componente lúdico que aplica el despeje a dos puños buscando potencia y precisión, que es lo que se pretende en una situación real de competición, ahora con estas adaptaciones metodológicas con un objetivo competitivo.

Contexto: una portería reglamentaria con las marcas que indica el reglamento en espacio cercano. El portero tumbado boca arriba con un balón en las manos y perpendicular al centro de la portería, con la cabeza hacia la línea de fondo, y los pies hacia la línea de medio campo.
Desarrollo: el portero lanza el balón vertical desde la altura del pecho y golpea el balón con los puños hacia la portería, con la intención de impactar en el larguero. Cada portero cuenta con 4 oportunidades.
Observaciones: es una tarea de precisión, motivante y sin impacto alguno, tirando del contenido de la sesión, simplemente para relajar a los porteros y pasar un rato ameno después del entrenamiento y antes de los estiramientos.

Estiramos los grupos musculares que han participado con mayor impacto en la sesión. Es recomendable seguir un orden lógico, para no olvidar ningún grupo a la hora de estirar. Yo, particularmente, con mis porteros y jugadores sigo el orden de abajo a arriba y de atrás a adelante. El orden es el siguiente:
Tríceps sural (gemelo, sóleo), isquiotibiales, adductores, glúteo, cuadríceps, psoas-ilíaco. Y en la parte superior, cuadrado lumbar, redondo mayor y dorsal, pectoral, deltoides, tríceps. Claro está que no hay ningún método mejor que otro…. Sin más es tener un orden para no olvidar ninguno de los músculos. Mantenemos una posición donde no haya dolor unos 15``, y vamos estirando todos los músculos, bien individual o por parejas.
Grupos de edad: en un principio este tipo de sesión técnica esta dirigida a todos los grupos de edad que nos podemos encontrar a la hora de entrenar. Ahora, si bien es cierto que los contenidos pueden ser parecidos, hemos de pensar que los balones deben de ser diferentes, bien fútbol11 o fútbol7 en función de la edad de los porteros, la distancia e intensidad de los golpeos o envíos, el tamaño de las zonas y porterías que se utilizan, etc. La parte principal es un estándar para todos los grupos de edades, de hecho con chicos alevines o benjamines que ya juegan a fútbol7 se puede, y debe, trabajar toda la técnica, siendo el mayor grupo de contenidos a desarrollar.
Etapa de la temporada (macrociclo): esta tarea es un ejemplo clásico de sesión de técnica que se puede realizar al inicio de la temporada, ya que hablamos de contenidos muy básicos para, principalmente, jóvenes porteros, y para adultos, en pretemporada, para retomar todo el tema de técnica y empezar a medir ligeramente trayectorias y demás.
Sesión semanal (microciclo): primera o segunda sesión de la semana si tenemos más de tres, antes de la sesión de la carga en todo caso. Se puede realizar sin ningún problema el días posterior a la competición si no es día de descanso. Es necesario que el portero esté centrado más mentalmente que físicamente, ya que, por un lado no es muy exigente, y por otro lado, es preciso que el portero esté metido con los cinco sentidos para que la técnica sea la correcta y se automaticen las diferentes acciones correctamente.